11 May Cinema Novo

by Marcos Gabarri

Camera In Hand, Idea in Mind. This was the slogan of Cinema Novo, a concept, a language as a method of film production.

It all started in the early 60’s, when a bunch of young Brazilians, filmmakers, decided to end the established order. They claimed they did it because of chanchadas. Chanchadas were a crude, almost legendary, film genre that ruled the cinemas of Brazil since 30’s. Basically, they were a poor attempt to imitate Hollywood cinema through vulgar comedies but were really just another tool of power. In fact, it was not a secret that the Brazilian film industry was closely attached to the country’s political and economic forces. This situation worsened when the Vera Cruz Cinematographic Company was founded. Filmmaker freedom was stifled by commercial cinema, very similar to the American one. Vera Cruz hid the problems of Brazil’s people under the carpet by creating films with enormous budgets, eventually starring in its own tale of death foretold. The revolution began when the studio declared bankruptcy. Only then, a group of new filmmakers decided to fill the gap by filming movies that claim human problems are not isolated but are part of a specific moment in history.

Brazil was part of the Third World and it was necessary to tell that to the rest of the world. At this point, many movies were released that represented Brazilian reality without filters, questioning the bourgeois society that had monopolized art until that moment. There was a purpose in mind: discovering a unique language through films, a unique way of narrating made in Brazil. With its “Aesthetics of Hunger” manifesto, Cinema Novo was born almost as a declaration of war against American cultural imperialism that had alienated the minds of all Latin American people. And so it was that this national cinema swept the country.

With ‘Cinema Novo’ director Eryk Rocha invites us to explore the essence of this filmmaking movement. And as the son of the greatest exponent of the new Brazilian Cinema, Glauber Rocha, he has created an unconventional documentary to do this. The filmmaker throws a flurry of poetic images at the audience to create an impeccable collage of found footage. Filmmakers’ thoughts are intermingled with fragments of their movies in order to create a rough but beautiful work, a discourse woven with mime and rage. Cinema Novo’s core is politics and art, which Eryk Rocha portrays in a really talented way, almost as the natural evolution of this cinematic movement. Gabriel Celaya said: poetry is a weapon loaded with the future. And this is what Cinema Novo is. The Brazilian nouvelle vague never ceased to be contemporary.

‘Cinema Novo’ won L’Oeil d’Or in Cannes 2016. It will be in IberoDocs IV, Ibero-American Documentary Film Festival of Scotland.

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Una cámara en la mano y una idea en la cabeza. Este era el lema del Cinema Novo, un concepto, un lenguaje, como método de producción de películas.

Todo empezó a principios de los sesenta, cuando una serie de jóvenes brasileños, cineastas, decidieron acabar con el orden establecido. La culpa la tuvieron las chanchadas, decían. Se trataba de un género burdo, casi folclórico, que dominaba las salas del país desde los años treinta, en una intentona pobre de imitar al cine hollywoodense a través de comedias vulgares y chabacanas. Estaba claro de que eran una herramienta más del poder. De hecho, no era un secreto que la industria cinematográfica brasileña estuviera, por aquel entonces, muy ligada a las fuerzas políticas y económicas del país. Cuando se fundó la Compañía Cinematográfica Vera Cruz, esta situación no hizo más que empeorar: la libertad de los autores se vió mermada en pos de un cine comercial a imagen y semejanza del americano. Vera Cruz escondía los problemas de las gentes de Brasil debajo de la alfombra a través de películas hinchadas en presupuesto, protagonizando la crónica de una muerte anunciada. Cuando su inminente bancarrota llegó, estalló la revolución. Un grupo de nuevos realizadores se pusieron manos a la obra para llenar ese vacío cinematográfico, reivindicando que los problemas humanos no son individuales, sino parte de un de momento específico de la historia.

Brasil formaba parte del llamado Tercer Mundo y había que decírselo al resto del planeta. Empezaron a proliferar obras que representaban la realidad brasileña sin tapujos, cuestionando la misma sociedad burguesa que hasta ese momento había monopolizado el arte. Se llevó a cabo un manifiesto con el propósito de descubrir un lenguaje único a través del fílmico, una manera de narrar made in Brasil. Fue así como el cine nacional arremetió con furia, pasando de mendigar un hueco en su propio mercado a convertirse, por fin, en profeta en su tierra. El Cinema Novo nació con la estética del hambre, toda una declaración de guerra al imperialismo cultural americano que había alienado las mentes de toda América Latina.

Eryk Rocha dirige ‘Cinema Novo’, invitándonos a explorar la esencia de este movimiento cinematográfico. Lo hace a través de un documental poco convencional, sin embargo. Hijo del mayor exponente del nuevo cine brasileño, Glauber Rocha, el cineasta nos lanza a la cara una ráfaga de imágenes cargadas de poesía en un impecable collage de metraje encontrado. Las reflexiones y testimonios de los artífices de esta nueva ola brasileña se entremezclan con fragmentos de sus películas, dando lugar a una obra tosca y bella, al mismo tiempo, conformando un discurso tejido con mimo y rabia. Las entrañas de ‘Cinema Novo’ son arte y política, y Eryk Rocha las plasma con talento, casi como en una evolución natural propia de esta corriente cinematográfica. Como decía Gabriel Celaya: la poesía es un arma cargada de futuro. Porque la nueva ola brasileña nunca dejó de ser contemporánea.

‘Cinema Novo’ fue galardonado con L’Oeil d’Or en Cannes 2016 y estará presente en la cuarta edición de IberoDocs, Festival de documentales latinoamericanos de Escocia.