02 Mar The Gaze of Salamanca: Ricardo Íscar Masterclass

by Marcos Gabarri

It was January 1961. In western Spain, the frozen capital of the Tormes river had been turned white by ice. Suddenly, a loud cry broke the silence. His name was Ricardo. Salamanca had witnessed his birth. This city never gets involved in anything – in just the same way he will shoot his documentaries many years later. Unexpectedly, Salamanca made him a messenger who bears signs of a traveller. This is the price you pay for belonging to a provincial town. Salamanca is defined by watching, in silence and, undaunted, the future of its people. It is an eternal cradle and an occasional grave, at the same time. It seems that it is doomed to scatter its seeds around the world while losing its population every year.

His films are able to show
reality spontaneously,
directly, without filters.

Unconsciously, Ricardo Íscar learned his trade from his hometown, a dark art that he practises with mastery. His name is synonymous with observing; with images and sounds which are interwoven to produce different meanings. He is documentary in its purest form as it seems he is stitching celluloid in an artisan way. Bill Nichols’s observational mode is rooted in him and Iscar knows how to show it in his filmography. His films are able to show reality spontaneously, directly, without filters. He has a special stamp: the gaze of Salamanca.

Many things have occurred since Ricardo Íscar finished Film Studies in Complutense University of Madrid at the end of 1980s. It was the same situation as when he had left Salamanca to study in the capital city: Ricardo again packed his twenty-six years into a suitcase and flew to Berlin chasing a dream – an adventure – in the last moments of the Cold War. There, he graduated in Film Direction from the German Film and Television Academy and he lived in Germany for ten years. Since 1998, after releasing his opera prima ‘Baüme’, Ricardo Iscar has performed his role as a messenger by revealing hidden realities, such as the ones occurring in Salamanca. According to his films, these realities lie dormant, they are waiting to be discovered. That is why Iscar builds windows through his documentaries: They are made to let the audience glimpse through and draw their own conclusions.

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Now, Ricardo is combining his career as filmmaker with his job as a lecturer at Pompeu Fabra University. His extensive filmography has gained him distinctions at festivals such as Berlin, BAFICI, Malaga and Kiev. He was also on the Jury at several festivals – such as the documentary section in Malaga’s Spanish Film Festival, for the newcomers in Nyon Festival or in the short animation area in Dresden’s International Short Film and Animation Festival. He has coordinated different production workshops in Spain and Uruguay as well. Ricardo Íscar has also worked in Photography, Sound and Montage for films by other directors. Highlights of his career include documentaries such ‘A la orilla del río’, ‘Badu. Historias del desierto del Negev’, ‘La Punta del Moral’, ‘El Cerco’, ‘Tierra Negra’, and ‘El Foso’.

IberoDocs has already shown Ricardo Íscar’s work three years ago, in our first edition. The chosen title was ‘The Pit’, a documentary which dazzled Filmhouse’s audience thanks to a story about the orchestra in Barcelona’s opera house – The Liceu. But Edinburgh wanted more, that was not enough. The city is still eager to observe more of Íscar’s moving canvasses, carefully, paying attention to every detail. Thus, the new edition of IberDocs, in collaboration with Scottish Documentary Institute, are pleased to introduce a masterclass with this master of documentaries. On Friday 12th May, Ricardo Íscar will be at the College of Art ready to reveal his secrets to everybody. He will shed light on his techniques, revealing how the fixed shot can be the art of narration. In other words, the capital of Scotland will be observed in a way it has never been before: by the gaze of Salamanca.

After the Masterclass, it will the Filmhouse’s turn to witness Ricardo Iscar’s work , just as it did four years ago. IberDocs will show some of his most important documentaries and each film will be followed by a Q&A session with the participation of Iscar himself. Edinburgh and Iberoamerican documentary will go hand in hand as never before.

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Enero de 1961. El hielo volvía a cubrir de blanco la gélida capital del Tormes. Un llanto rompió el silencio. Lo llamaron Ricardo. Salamanca acababa de presenciar su llegada al mundo, sin involucrarse, como él haría años después en sus piezas documentales. Sin quererlo, la ciudad lo convirtió en un mensajero, contaminando con la marca del viajero mediante su pasividad provinciana. Porque Salamanca observa, en silencio, sin apenas inmutarse, el devenir de sus gentes. Cuna eterna, tumba ocasional, parece condenada a esparcir su semilla por el mundo mientras pierde habitantes año tras año. Ricardo Íscar, de manera inconsciente, adoptó las oscuras artes de su patria y las practica con maestría. Su nombre es sinónimo de observación, de imágenes y sonidos que se entrelazan configurando diferentes significados. Es documental en su estado más puro, tejiendo celuloide de manera artesanal. El modo observacional de Bill Nichols está tatuado en el pecho de Íscar y consigue grabarlo a fuego en su filmografía. Sus obras son capaces de registrar la realidad de una manera directa, espontánea, sin intervención. Con un sello único, con la mirada charra.

Muchas cosas han pasado desde que terminara sus estudios de Imagen en la Universidad Complutense de Madrid, a finales de los ochenta. Por aquel entonces, Íscar lo volvió hacer, al igual que aquella vez en la que dejó la capital salmantina para ir a la gran ciudad. Una vez más, empaquetó sus veintiséis años en una maleta para lanzarse a la aventura en una Berlín que sufría los últimos coletazos de la Guerra Fría. Allí se especializó en dirección cinematográfica, estando conectado durante diez años con la Academia de cine y televisión de Berlín. Desde 1998, con ‘Baüme’, Íscar desempeña su labor como mensajero de realidades ocultas que, como la salmantina, se encuentran en una especie de estado latente, esperando a ser descubiertas. Ricardo es el intermediario, portador de ventanas a las que el espectador puede asomarse sin ser visto, sacando sus propias conclusiones. Sus documentales hablan de la cotidianidad lejana, de vidas y pasiones.

Su labor no ha pasado en balde. Ha sido reconocida por una larga retahíla de festivales internacionales y, desde hace casi dos décadas, compagina su labor documentalista con su trabajo de docente en la Universidad Pompeu Fabra en diferentes disciplinas cinematográficas. Ha sido jurado en el Festival de Cine Español de Málaga, en la sección de Nuevas Miradas del Festival de Nyón y en el Festival Internacional de Cortometrajes y Animación de Dresden. Además, ha coordinado diversos talleres de producción en Cataluña y Uruguay, mientras que su trabajo ha sido galardonado en festivales de renombre como el de Málaga, Kiev o Berlín. También ha colaborado en fotografía, sonido y montaje en proyectos de otros directores y, entre su extensa filmografía, destacan excelentes piezas documentales como ‘A la orilla del río’, ‘Badu. Historias del desierto del Negev’, ‘La Punta del Moral’, ‘El cerco’, ‘Tierra negra’, o ‘El foso’.

Precisamente, en la primera edición de IberoDocs, su obra ‘El foso’ encandiló a los espectadores de la céntrica Filmhouse. La historia sobre los músicos que tocan en la Orquesta de la Ópera del Gran Teatre del Liceu de Barcelona dejó boquiabiertos a los espectadores. Fue el inicio de algo grande. Edimburgo se quedó ansioso por sumergir su mirada, una vez más, en los lienzos móviles de Ricardo. Y nosotros, afortunadamente, tenemos la oportunidad de saciar ese apetito. Así pues, la cuarta edición de IberoDocs tiene el placer de contar una masterclass de este maestro de la observación, dispuesto a desvelar su secreto, a descubrir los entresijos que encierra el arte de las narración mediante el plano fijo. Estará esperando allí, en el College of art. Observando la centenaria capital de Escocia con esa mirada irrepetible: La mirada charra.

Tras la clase, la Filmhouse volverá a ser testigo de la firma de Íscar. Será allí, como hace cuatro años, donde se llevará a cabo una proyección de varias de sus obras, en la que los asistentes tendrán la oportunidad de resolver todas sus dudas ante el propio Ricardo. Edimburgo y el documental iberoamericano se darán la mano como nunca antes.